Páginas vistas en total

Follow by Email

martes, 30 de agosto de 2016



Los Señores Invisibles del Mundo

Hay que abolir el narcisismo de pensar que «somos los reyes de la creación», que «el hombre es la más inteligente de las criaturas», que «todas las cosas y animales de la Naturaleza están al servicio del hombre» y tonterías por el estilo. Hay que decirles claramente, sin caer en los fanatismos cerrados de las diferentes religiones, que por encima de nosotros hay otros seres inteligentes que, al igual que los hombres hacemos con los animales, intervienen en nuestras vidas directa o indirectamente, sabiéndolo nosotros o sin saberlo.
Y esto tanto a nivel individual como colectivo. Mientras la Humanidad y sobre todo sus dirigentes, no admitan estas tremendas verdades, las cosas irán tan mal como han ido y seguiremos desunidos, desorientados, engañados, haciéndonos permanentemente la guerra y en un estado de desarrollo mental que apenas si ha cambiado en los últimos milenios. Por el contrario, el día que los jefes de la Humanidad asuman esta tremenda verdad el hombre comenzará a abandonar el estado de semibarbarie en que vive y empezará a evolucionar hacia el estadio de superhombre. Pero en la actualidad los líderes del planeta —aquellos «señores visibles de este mundo» que vimos en el primer capítulo— no admiten esta verdad. Es demasiado comprometedora para ellos. Los científicos —que en las cosas entrañablemente humanas son siempre los últimos en enterarse— se ríen de todo esto. Para sus ojos miopes no hay más realidad que la de sus laboratorios y la que se estudia en los textos de la Universidad. Los políticos están demasiado entretenidos en sus juegos de poder; a los militares su amor propio les impide creerlo y prefieren seguir jugando con sus aviones, sus barcos y sus soldaditos de carne; los banqueros están enfrascados acrecentando sus dividendos y jugando a la Bolsa…
Los únicos que lo admiten son los líderes religiosos. Ellos sí saben que hay otras inteligencias superiores al hombre, pero lo malo es que cada uno tiene de ellas una idea diferente, y cada uno cree que su religión tiene la clave para entenderse con ellas. Además, la idea que tienen de estas entidades es falsa por demasiado simplista. Las dividen en totalmente malas y totalmente buenas, convirtiendo a una de éstas en el Dios Supremo al cual lo hacen indirectamente culpable de cuantos errores y males hay en el mundo.
¿Qué tendrá que hacer el hombre evolucionado —aunque sea un solitario— que haya caído en la cuenta de esta tremenda verdad? Lo que deberá hacer una vez que haya tomado conciencia del problema, será adoptar medidas concretas para evitar ser juguete de ninguna de estas entidades. Además, en cuanto esté en su mano, deberá ayudar a que sus semejantes despierten y caigan en la cuenta de tan tremenda realidad, para que la historia humana no siga siendo lo que hasta ahora ha sido: un conjunto de horrores inspirados por ellas y causado inmediatamente por los títeres que ellas han ido escogiendo como sus ministros a lo largo de los siglos. Una prueba de que algunas de ellas nos superan en poder y en inteligencia es el hecho de que después de miles de años de habernos estado manipulando a su antojo, todavía nos tienen sumidos en la duda acerca de su existencia. Y mientras los humanos sigamos dudando que ellos existen y pensando que nosotros somos los «reyes de la creación» no tomaremos en serio el defendernos de ellos y seguiremos siendo manejados a su capricho.
Somos una granja. Una granja de animales racionales. Ésta es una terrible verdad y lo seguirá siendo durante mucho tiempo. Es muy difícil para los animales de una granja rebelarse contra los granjeros porque éstos son más inteligentes y saben prever Ias posibles rebeliones. Y como somos una granja de «racionales» nos hacen creer ideologías que no sólo nos impiden rebelarnos, sino que hasta nos llevan a pensar que es bueno estar sometidos.
A los animales irracionales basta con echarles bien de comer y mantenerlos en un clima agradable para que se sientan satisfechos. Pero a los animales racionales no les basta esto: hay que inventarles «valores morales» que seguir, «ideales» por los que luchar, y con eso se mantendrán entretenidos, peleando los unos con los otros y olvidados del propio progreso y del de la Humanidad entera. Y sobre todo, ignorantes de que están siendo usados. Esos «ideales» y «valores morales» son las patrias, las religiones y las ideologías sociales y económicas en que la Humanidad está dividida y que tanto daño le han hecho.
A base de hechos reales, el mundo que conocemos y adentrarse por el reino del «más allá», que hasta ahora era monopolio absoluto de las religiones y que el cristianismo ha presentado siempre con tintes aterradores. Y hablar de «entidades», «espíritus», «inteligencias» y hasta «extraterrestres» es entrarse en ese «más allá» en el que la psique se siente muy incómoda y se defiende llamando locos a los que hablan de él. He aquí lo que creo acerca de estas entidades inteligentes no humanas:
— Son ordinariamente invisibles al ojo humano.
— Algunas son visibles para los niños de corta edad y para los animales domésticos, que reaccionan con terror ante ellas.
— Otras son invisibles también para los animales domésticos, que sin embargo las detectan con algún sexto sentido, mostrándose muy inquietos ante ellas.
— Son variadísimas y existen enormes diferencias entre ellas. Diferencias mucho mayores que las que existen entre las diversas razas y clases de seres humanos.
— Las hay más inteligentes y más evolucionadas que el hombre y menos que él.
— Proceden de «otros niveles de existencia», que lo mismo pueden pertenecer a este planeta físico que a otros mundos desconocidos.
— Algunas intervienen intensamente en las vidas de los humanos a nivel individual y más aún a nivel social o global.
— Algunas intervienen negativamente o por puro juego sin importarles el que con su interferencia perjudiquen al ser humano.
— Otras interfieren positivamente y tratan de ayudar.

— Creo que abundan más las que interfieren negativamente que las que lo hacen positivamente.
— Algunas de ellas tienen muchas limitaciones cuando actúan en nuestro mundo y todas distan mucho de ser «omnipotentes».
— Todas, incluso las que ayudan, buscan primordialmente su bien propio.
— Algunas se encaprichan con determinadas personas o pueblos y los ayudan abiertamente, y no tienen inconvenientes en perjudicar a otros por ayudar a sus protegidos.
— Viceversa, algunas se encaprichan contra determina das personas o pueblos a los que hacen víctimas de sus bromas pesadas y en ocasiones macabras.
— Alguna especie de estas entidades tiene una gran tendencia a entrometerse en las relaciones matrimoniales o sexuales de los humanos. Con frecuencia le han pronosticado descendencia a parejas de las que por diversas circunstancias no se podía esperar lógicamente que tuviesen hijos.
— Su intromisión en asuntos sexuales no sólo es pronosticando descendencia a parejas de humanos, sino interviniendo ellas en uniones sexuales, apareciéndose en forma humana o haciendo que el hombre o mujer sienta físicamente la cópula carnal con una entidad invisible. Hay miles de ejemplos pasados y presentes.
— Las más evolucionadas pueden influir con mucha facilidad las mentes de los humanos y son no sólo capaces de leer sus mentes sino de hacer que tomen decisiones sin que se den cuenta de que están siendo manipulados.
— Camuflan sus actividades tras fenómenos naturales. A veces hacen aparecer como «extranatural» algo que es puramente natural y a veces, al contrario, hacen que algo que es causado directamente por ellos aparezca como un fenómeno natural.
— No son «puros espíritus» tal como la Iglesia nos presenta a sus ángeles. Estas entidades, incluidos los ángeles del cristianismo, tienen cuerpos físicos compuestos de campos de ondas, algunos de los cuales se pueden detectar en muchos de los aparatos que la tecnología humana usa en la actualidad.
— Por esto, muchas de ellas son muy sensibles a campos electromagnéticos, a radiaciones o a energías sutiles provenientes del mundo atómico y subatómico. Algunas de estas energías producidas por nuestros aparatos o provenientes naturalmente de la Tierra o las bioenergías producidas por las mentes de algunos psíquicos, propician su presencia en nuestra dimensión, mientras que otras la impiden. En el futuro la Humanidad usará estas energías como medio para defenderse de la intromisión indebida de estas entidades o para ponerse en contacto con ellas.
— Algunos de estos seres entran con toda facilidad en el nivel humano, sea por su proximidad a él, sea por su elevado grado de evolución, mientras que otros lo hacen sólo por accidente o con mucho trabajo.
— La lógica de sus acciones con respecto a nosotros es totalmente diferente a la nuestra; por eso en muchas ocasiones no nos podemos explicar lo que hacen, v, menos aún, por qué lo hacen.
— En general no tienen religión tal como nosotros la entendemos. Han superado la infantil idea de un Dios personal y «humanizado»; pero la usan para dominarnos a nosotros, sabiendo el gran arraigo que semejante idea tiene en la mente humana.
— Las más evolucionadas de ellas tienen un gran dominio sobre la materia: suelen manifestarse bajo formas diferentes que pueden variar instantáneamente a voluntad. Otras usan formas variadas cuando se aparecen, pero necesitan tiempo para crearlas y no las pueden cambiar a voluntad. Otras siempre se presentan de la misma forma y por fin otras se manifiestan con su propia forma y no pueden variarla. Las menos evolucionadas, a duras penas pueden manifestarse en nuestro nivel de existencia: únicamente son capaces de hacerlo bajo la forma de luces más o menos grandes; cuando lo hacen bajo formas más sólidas suelen rehuir todo contacto con los
humanos.
— Las instrucciones que las más evolucionadas les dan a sus contactados varían mucho. Muy frecuentemente son sobre materias científicas (por ejemplo para construir un aparato —que en muchas ocasiones nunca llega a construirse o a funcionar— o elaboradas teorías y fórmulas de alta matemática o física. También es corriente que les hablen del Cosmos y del movimiento y origen de los cuerpos celestes. Los contactados de tipo religioso son lanzados a fundar religiones o a reformar las ya existentes, llevándolos esto muchas veces a ser agredidos o muertos por otros fanáticos.
— Otros contactados, en cambio, reciben toda una jerga de conceptos pseudofilosóficos ininteligibles, que la mayor parte de las veces se van a la basura cuando muere el que los recibió, después de haberlos tenido celosamente guardados por años.
— A veces esa jerga plúmbea y llena de disparates encuentra el camino de la imprenta y se convierte en un libro famoso o «sagrado» que entontece las mentes de miles o de millones de hombres. Tal ha sido el caso del Libro de Mormon, el Oashpe, los libros de Urantia, el Libro de la Luz, el Corán, los Vedas, el Zend Avesta, etc., etc., y por supuesto la Biblia cristiana.
— Sin embargo, algunas obras maestras, tanto de la literatura como del arte, han sido dictadas o inspiradas por «ellos».
Éstos son los señores invisibles del mundo. Con frecuencia se me dice que yo libero la mente de la creencia en un Dios grande y único para hacerla esclava de unos dioses pequeños. Pero no es así. Lo que yo pretendo únicamente es informar; es descubrir algo que está oculto; es, si acaso, aconsejar. Lejos de mí el esclavizar a nadie diciéndole que haga esto o deje de hacer lo otro para aplacar o agradar a estos «dioses», tal como hace el cristianismo o las demás religiones con los suyos. Yo no me siento de ninguna manera su esclavo, técnicamente, conociendo su existencia y las malas artes de algunos de ellos, trato de no dejarme utilizar. Pero yo me siento libre y vivo tranquilamente prescindiendo de ellos. No paso la vida muerto de miedo como por siglos han vivido los buenos cristianos, a los que se amenaza durante toda la vida con el infierno.
Yo no temo a estas inteligencias por muy «superiores» a mí que sean. Además, sé que después de esta vida estos «dioses» no tienen nada que hacer conmigo, porque ya no tendrán poder alguno sobre mí. Y hasta tengo la seguridad de que ellos también mueren. En el Cosmos todo lo que vive muere. Y todo lo que muere resucita. Y el nacer y el morir de todas las criaturas es el latir de la vida del Universo
Muere la bacteria que nació hace solo unos minutos, y muere el hombre después de vivir años, y mueren los planetas después de vivir milenios y mueren las estrellas y las galaxias después de vivir cientos de millones de años. Es la gigantesca sístole y diástole del corazón del DIOS-UNIVERSO. Yo no les tengo miedo a estos pobres diablos que nos observan desde ventanas invisibles. Sencillamente me dedico a hacer lo que creo que tengo que hacer, sin andar mirando a ver si me observan o no y si les agrado o no. Sé que algunos de ellos son más fuertes que yo y me pueden destruir si quieren y sé que otros sólo pueden interferir en mi vida si soy débil o necio, poniéndome a su disposición o incitándolos para que lo hagan. Por eso ahora ya no invoco a nadie en particular y me dedico a crecer internamente, tratando de que cuando me llegue la hora de salir de este mundo haya hecho lo que mi mente me dice que debería haber hecho.
Me limito a hacer lo que hace la hormiga, que laboriosamente traslada la semilla al hormiguero con paz y con diligencia sin importarle si hay algún «dios» humano contemplándola. Naturalmente que si la hormiga supiese que ese «dios» humano que la contempla en este momento, tiene la intención de cogerla y meterla en una caja, lo mejor que podría hacer sería abandonar la semilla y correr a ponerse a buen seguro, porque el «dios» humano tiene poder para hacerlo. Y lo curioso es que por razones totalmente incomprensibles para la hormiga, lo hará sin pensar que con ello hace algo malo. Se siente con derecho porque él es hombre y la hormiga es hormiga. Son las escalas cósmicas, cada una con sus baremos «morales». Pero la hormiga no sabe nada de eso. Ni siquiera que aquel «dios» humano ya se está inclinando en aquel preciso momento para cogerla y meterla en una caja, con una hormiga de otro hormiguero, para ponerlas a pelear; y por eso no se defiende. Lo mismo que a los humanos les ha pasado por siglos; no han creído que existen ciertas inteligencias suprahumanas que se entretienen en hacerlos pelear y por eso no se han defendido nunca de ellas y se han dejado engañar como niños convirtiendo nuestra historia en una montaña de incomprensiones y de odios y en un río de sangre.
Y lo triste es que todavía seguimos igual…

Fuente: Salvador Freixedo, La Granja humana.
Publicado por Gloria Helena en el blog Armónicos de Conciencia 
Etiquetas: Conciencia, Conspiración Extraterrestre, Contra el NWO/NOM, El Engaño de la Nueva Era, Salvador Freixedo





 

...

 (
)
...







viernes, 26 de agosto de 2016

La  Verdad
La Verdad es una tierra  sin caminos "  dijo Krishnamurti. Debemos buscarla con discernimiento y total honestidad .¿quien tiene derecho a proclamarse su  poseedor y  erigirse en árbitro supremo de la verdad y del error ? Siempre estaremos buscándola , siempre habrá dudas y errores, siempre tendremos que rectificar. Los que se creen maestros generalmente sólo buscan engradecer su ego .Las ortodoxias siempre generan separación, fanatismo y hostilidad  contra  los que no comparten nuestras ideas.

.Y recordemos siempre como lo dijo el señor Buda : " el principal obstáculo para saber es creer que se sabe "

jueves, 25 de agosto de 2016


¡Al diablo la autoayuda!

Por: Catalina Gallo

Publicado en: Con los anteojos bien puestos
Si de verdad a los seres humanos se nos arreglara la vida con mirarnos al espejo todas las mañanas y decirnos cosas bonitas o con seguir 7 pasos que seguro nos llevarán al éxito; si la felicidad y el logro de los sueños vinieran en botellitas, seguramente los poderosos y los multimillonarios ya se habrían apoderado de las fórmulas, las estarían vendiendo a precios astronómicos y existiría un mercado negro, oscuro y peligroso, con muchos muertos a bordo, también dominado por los multimillonarios y todopoderosos.

Pero no, nada de esto ha sucedido todavía. Solo gobernantes que se atornillan en el poder, ricos que se quedan con las ganancias de todos y una manada de habitantes que vivimos el día a día y que entre la incertidumbre y el miedo muchos tratan de sobrellevar la vida a punta de frases mágicas y recetas que abarcan desde las enseñanzas de los lamas hasta la moda de las Kardashian.

Pero no, las fórmulas mágicas no existen, por más que los líderes de la nueva era, los amantes de las energías y los médicos con habilidades comunicativas escriban libros con recetas para aprender a hablar con los demás, para conseguir trabajo, para rezar de tal forma que Dios sí escuche; por más que las librerías se llenen de títulos que empiezan con la pregunta sobre cómo lograr algo o con frases que responden a ese como, los seres humanos no vamos a encontrar atajos para enfrentar lo que nos toca enfrentar y para gozarnos lo que nos toca gozar.

Qué mejor que vivir la vida con lo que traiga, sin pasos que nos tenemos que aprender de memoria, sin tener que levantarnos todos los días a decirnos una frase positiva, sin tener que tomarnos el agua tibia 10 minutos antes de desayunar para evitar el colon irritable, sin tener que caminar obligatoriamente los 20 minutos del día, y luego medir las calorías del desayuno para sumarle el cuarto de porción de arándanos para mejorar el colesterol, pedir la ensalada sin aderezos al almuerzo, meditar 20 minutos antes de que caiga el sol y escribir en la noche lo bueno que ha tenido el día para concluir con un agradecimiento por todo lo que se ha vivido.

Creo que es mejor levantarse en desorden, salir feliz a hacer ejercicio porque a uno realmente le encanta, preparar un desayuno con el mercado que queda, almorzar con las amigas y pedir un delicioso helado con salsa de chocolate para todas, llegar a la casa a abrazar a los hijos, dejar en el estudio un desorden maravilloso con las energías de toda la familia revueltas y acostarse agotado porque el día se ha vivido con intensidad.

Sí, creo que tantas fórmulas nos van aburriendo la vida y no nos dan las respuestas para cuando de verdad nos llenamos de rabia en el trancón, nos enfurecemos con el que nos robó la billetera y decidimos que en vez de respirar profundo y tranquilizarnos, caminamos con pasos fuertes hasta la casa y nos acostamos agotados porque el día ha sido devastador.

Creo que los matrimonio son más divertidos sin tanta planeación estratégica, que los ahorros se hacen más sustanciosos cuando se decide gastar en el antojo de un día y que el trabajo se hace enriquecedor cuando uno se puede reír a carcajadas con el del escritorio de al lado y se le quita el miedo de decirle al jefe lo que uno realmente quiere hacer.


Porque no quiero quitarle las sorpresas a la vida, porque quiero llorar con el alma cuando lo necesite, porque considero que la complejidad, la duda y la incertidumbre son parte de la esencia humana, creo que toda esta ola de autoayuda que nos están vendiendo en casa esquina lo único que ha hecho es engañarnos y hacernos creer que las respuestas están a la vuelta de la esquina, que la introspección no tiene valor, que el coraje consiste en respirar profundo y no en abrirnos suficiente a la experiencia de

¿  la humanidad está preparada para el contacto extraterrestre  
Científico español afirma que la humanidad no está preparada para el contacto extraterrestre
Stephen Hawking, uno de los mejores científicos del mundo, lleva años advirtiendo sobre los peligros de un más que probable contacto extraterrestre. Según el propio Hawking, en un universo con más de 100 mil millones de galaxias, es poco probable que la tierra sea el único lugar donde se ha podido desarrollar vida inteligente.
“Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente puede convertirse en algo que no querríamos conocer”, dijo Hawking a los medios de comunicación en 2010. “Me imagino que podrían llegar enormes naves, después de haber agotado todos los recursos de su planeta de origen. Tales alienígenas avanzados se convertirían en nómadas, buscando conquistar y colonizar cualquier planeta que puedan alcanzar. Si nos visitaran alguna vez los extraterrestres, creo que el resultado sería como cuando Cristóbal Colón desembarcó por primera vez en América, que no resultó muy bien para los indios americanos.”
Pero estas terribles declaraciones de Hawking en 2010 y que las continúa manteniendo hasta nuestros días, han sido corroboradas por un colega suyo, el Profesor Gabriel De la Torre, quien afirma que los intentos de establecer contacto con civilizaciones extraterrestres deberían reconsiderarse porque la humanidad carece de los conocimientos y de la conciencia del universo adecuada.
El contacto extraterrestre: un grave error
El neuropsicólogo Gabriel De la Torre, profesor de la Universidad de Cádiz, ha dicho que los científicos que trabajan en organizaciones tales como el Instituto SETI (Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre) no deben continuar con el envío de mensajes para tratar de contactar con seres extraterrestres.
En un reciente estudio que considera el conocimiento y los puntos de vista de 116 estudiantes universitarios de instituciones de los EE.UU., Italia y España, De la Torre encontró que, a pesar de los importantes avances en la ciencia y la tecnología, la mayoría de las personas carecen de suficientes conocimiento del cosmos como para contactar con civilizaciones extraterrestres.
De la Torre inició el estudio en respuesta a los planes del SETI para el envío de mensajes desde la Tierra a otros planetas. El SETI ha estado trabajando con el único objetivo de encontrar vida extraterrestre inteligente desde los años 70, cuando se fundó con el financiamiento de la NASA, y se centró en los datos de seguimiento del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico utilizando los ordenadores de miles de voluntarios de todo el mundo. Para los expertos del SETI, esto podría dar lugar al contacto con civilizaciones extraterrestres con tecnología muy superior a la nuestra.

Para muchos, esto es necesario para ampliar nuestros conocimientos universales, y así compartir sus innovaciones, enriquecer a la humanidad y ayudarnos a comprender nuestros orígenes. Sin embargo, para De la Torre, este riesgo lo convierte en un asunto ético significativo.
“¿Se puede tomar tal decisión, en nombre de todo el planeta?”, se pregunta De la Torre. “¿Qué pasaría si los expertos del SETI han hecho correctamente su trabajo y “alguien” ha recibido nuestra señal? ¿Estamos preparados para este tipo de contacto?”

Con el fin de responder a esta pregunta, De la Torre elaboró ​​una encuesta que evalúa las creencias religiosas de los encuestados, el conocimiento general, conocimientos de astronomía, pensamientos sobre la probabilidad de un contacto extraterrestre y la percepción general de la humanidad. Esto fue para determinar en cada encuestado sus pensamientos sobre visitantes extraterrestres en el conocimiento racional y cuánto se basaron en la moralidad.
“En cuanto a nuestra relación con una posible vida extraterrestre inteligente, no debemos depender de los puntos de referencia morales de pensamiento, ya que están muy influenciados por la religión”, explicó De la Torre. “¿Por qué creemos que seres extraterrestres serán “buenos”?”
De la Torre cree que la decisión de ponerse en contacto con posibles civilizaciones extraterrestres debería ser una decisión de toda la humanidad, sin embargo, muchos de los encuestados mostraron una falta de conocimiento astronómico, que son aspectos muy importantes para que la humanidad sea capaz de tomar la mejor decisión, lo que lleva a De la Torre a pedir “un nuevo Galileo para dirigir este viaje”.
“Este estudio demuestra que el conocimiento de la población en general de un cierto nivel de educación sobre el cosmos y nuestro lugar dentro de ella sigue siendo pobre”, dijo De la Torre. “Por lo tanto, es necesario promover aún más una conciencia cósmica, para que nuestra mente esté cada vez más consciente de la realidad global que nos rodea y podamos usar la mejor herramienta disponible para nosotros: la educación”.
De la Torre concluye que la falta de conocimiento sobre el más que probable contacto extraterrestre podría ser nuestra perdición, ya que las otras formas de vida inteligente extraterrestre podrían ser muy diferente a nosotros, tanto física, mental, social e incluso moralmente.

“Tal vez ni siquiera son seres biológicos, podrían ser robots. En este momento no creo que, como especie, estemos listos para este contacto. Por supuesto que algunas personas están preparadas, pero como especie creo que sería un gran error”, concluye De la Torre.