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miércoles, 10 de febrero de 2016

MAS ALLÁ DE EINSTEIN







                                                 Gonzalo  Echeverri  Uruburu
                                                                                                              gonech@hotmail.com
Recientemente  se  ha conmemorado   el  centenario de la  teoría  general de la relatividad  de  Einstein,  sin  duda  el más influyente  científico del pasado siglo. Su imagen  es  un icono de la cultura  mundial  y sus ideas en otros campos  diferentes a los de la  física  siguen siendo  consideradas , pues el  científico  alemán  expresó variadas    opiniones  sobre diversos asuntos de  política, educación  , historia , filosofía y religión.
Su pensamiento  en estas  últimas materias  fue  en cierta forma ambiguo , y por ello  ateos y creyentes  lo citan  por  igual en  apoyo de  sus  respectivas  creencias .Sin embargo considerando en conjunto  su  textos, es  claro que siempre rechazó la idea de un Dios personal” la idea de un Dios  personal me es  ajena y hasta me parece  ingenua…. Me resulta inconcebible un Dios que recompensa y castiga a sus criaturas, o que tiene voluntad  como la que percibimos  en nuestro interior…”  escribió. No obstante abogó  sin reservas  por una “  religiosidad cósmica” que  resulta  del profundo sentimiento de admiración por la asombrosa armonía de las leyes que  gobiernan la naturaleza” y por ello se declaró “ profundamente  religioso”  . Pero es claro que las  ideas  del gran  físico  lo  aproximan  más  a las  filosofías  ateas como las del  budismo que  rechazan en igual forma toda idea de un dios personal  y solo admiten como suprema  realidad la ley  cósmica .
Y  es  aquí precisamente  en donde  el pensamiento humano  llega a un punto crucial. ¿Puede considerarse  como Dios un principio abstracto, una ley impersonal  absoluta? El  gran pensador  que es Hans  Küng, plantea  esta pregunta fundamental: ¿podría  ser Dios un Dios sin espíritu ni inteligencia, sin libertad, ni amor? Es cierto que en toda la historia, el humanizar a  Dios  ha  creado  concepciones  aberrantes y absurdas como el Dios  colérico y vengativo de las religiones monoteístas o los dioses lujuriosos y sensuales  del mundo grecorromano. Pero  Dios no puede ser menos que el hombre, una simple cosa por grandiosa  que se la conciba. Por  tanto, concluye  el  teólogo suizo “Dios desborda también la categoría de lo impersonal, Dios tampoco es menos  que persona”. Y la consciencia  es  inherente a esta  realidad suprapersonal.
Einstein  nunca  pudo aceptar  el indeterminismo de la física  cuántica .Pero es  precisamente  de este campo de la nueva  física  del cual  han surgido nuevas  concepciones filosóficas  sobre la naturaleza de la realidad última como  totalidad indivisible no material. Y  si  el universo es una totalidad indivisible, nuestra consciencia  ha emergido de ella, es decir el trasfondo de la realidad fundamental  es  una Consciencia Cósmica .El propio Eddington, uno de los primeros  en aceptar las teorías  de Einstein, había dicho : “ la idea de una mente universal o logos  sería- yo pienso- una inferencia  realmente plausible  del estado actual de la teoría  científica.” Y  Schrödinger, uno de los grandes genios creadores  de la física cuántica lo expuso sin reticencias: “Obviamente  sólo queda una opción, o sea la unificación de las mentes o conciencias. Su  multiplicidad no es sino una apariencia, en verdad sólo hay una mente. Esta  es la doctrina  de los  Upanishads…”.
Más recientemente el astrofísico Bernard Haisch , después  de rechazar   todo fundamentalismo  científico,   explica  en su libro La Teoría  de Dios, sus  ideas ,  fruto de muchos  años  de reflexión :  “ la búsqueda de la experiencia por medio de la vida física es la manera que tiene la mente infinita de hacer realidad su potencial infinito; cada  uno de nosotros somos manifestaciones individualizadas de una consciencia infinita…Dios  vive  en el universo físico por medio de nosotros. Nuestra  experiencia  es su experiencia porque  en último extremo nosotros  somos él…”Esta es la misma idea  de los  místicos de muchas de las  grandes  tradiciones.
Le negación  del Dios  groseramente  antropomorfo  es  solo el  primer  paso- necesario si , pero insuficiente  -   para una más profunda  concepción  de lo  divino.  Einstein lo dio  resueltamente, pero  más  allá  de esa negación  emerge  la  Consciencia  Una, fundamento  no  solo  de la leyes  naturales, sino de todo lo que existe.